A lo alto, la enorme e imponente luna rojiza radiada por el sofocante sol que baña la arena del desierto durante el día da inicio a la Eterna Caravana de la Reencarnación. La noche cobra vida. Los insectos, Dentro de las Olas vuelan buscando el fresco, llenando, con sus casi imperceptibles ruidos y transparentes aleteos de música el frío, solitario desierto. Los nómadas del desierto caminan cansados de sus largas jornadas junto a sus camellos buscando el lugar adecuado para descansar. Los diminutos granos de arena chocan uno contra otro, escuchando desde lo lejos, grandes orquestas de percusiones. El caravansar comienza a ser montado. Mirando que es lo que se Avecina; junto al caravansar, emana un majestuoso oasis. La noche comienza a desvanecer Justo a Tiempo para Ver el Sol. El desierto cambia de forma. Se siente distinto. Las melodías saben diferentes. Es hora de tocar una Canción para el Viento, mientras, la brisa del amanecer cargada por fina arena golpea los ancestrales rostros de los nómadas cubiertos con sus turbantes.Todo el Amor en el Universo nos remite hacia un Futuro Primitivo. Es hora de desmontar el caravansar bailando de una manera distinta durante una nueva jornada asemejada a una Flor de Piedra buscando así La Fuente del Ritmo en Cada Paso del Camino.
Santana nos regala una OBRA MAESTRA!
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